Diario de Sevilla publica un reportaje sobre el grupo de investigación dirigido por Irene Díaz Moreno, del Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja (CicCartuja), que ha revelado el mecanismo que se encuentra detrás del daño hepático por alcohol
Fuente: Cristina Valdivieso (Diario de Sevilla)
Hay algo que se ilumina antes que cualquier dato cuando Irene Díaz Moreno habla de su trabajo, la mirada. No es una metáfora. Es literal. Se le enciende cuando explica cómo dos moléculas se reconocen, cómo una encaja en otra o cómo un pequeño cambio puede alterar el equilibrio de todo un organismo. Como si, en lugar de describir un proceso bioquímico, estuviera contando una historia.
En uno de los laboratorios del Instituto de Investigaciones Químicas, en el corazón del Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja (centro mixto entre la Universidad de Sevilla, el CSIC y la Junta de Andalucía ubicado en Sevilla TechPark), su equipo acaba de lograr algo que, hasta hace poco, no tenía nombre: identificar por primera vez la diana de una enzima clave en el daño hepático asociado al alcohol. Un hallazgo publicado en Journal of Hepatology que, más allá del titular, redefine el mapa de una enfermedad silenciosa.
Porque lo que han descubierto no es sólo una pieza más. Es el mecanismo. La protagonista de esta historia es la catepsina B, una proteína abundante en muestras de pacientes alcohólicos. Durante años, se sabía que estaba ahí, pero no qué hacía exactamente. Faltaba la otra mitad del diálogo. El grupo de Biointeractómica dirige Díaz Moreno, y que ha contado como coautor con el estudiante predoctoral Joaquín Tamargo, ha encontrado esa respuesta. «La enzima ataca una proteína esencial de la pared intestinal. La degrada. Y, con ello, rompe una barrera crítica», explica.
