El 13 de octubre de 1993, con la celebración de la jornada “Innovar la Innovación. Tecnópolis del futuro”, nació el Parque Científico y Tecnológico Cartuja. Su objetivo prioritario fue aportar un nuevo impulso a la industrialización y a la economía andaluza.
Enclavado en un espacio con unas condiciones infraestructurales de excelencia, el Parque Científico y Tecnológico Cartuja se erigía como un enorme atractivo para empresas y centros de investigación de la época.
La idea de reutilizar los activos de la Exposición de 1992 para su uso como Parque Científico y Tecnológico no surgió después de la Expo. Este proyecto se estaba meditando desde el año 1986. Así, en el Esquema de Ordenación del Área de Actuación Urbanística de La Cartuja, formulado ya en ese año por la Consejería de Obras Públicas, se hablaba del recinto como “un gran parque metropolitano equipado y en el que preferentemente se integren equipos culturales, recreativos, deportivos, científicos y docentes”.
Fue en 1989 cuando la Junta de Andalucía, a través del Instituto de Fomento de Andalucía (IFA), encargó a un grupo de especialistas de las Universidades de Sevilla, Málaga y Autónoma de Madrid, así como de la Sociedad Estatal Expo’92, el “Proyecto de Investigación sobre Nuevas Tecnologías en Andalucía” (PINTA).
En el Proyecto PINTA se incluye como actuación singular el Proyecto Cartuja 93 como propuesta de creación de un medio de Innovación Tecnológica para Andalucía en el recinto de la Exposición Universal de 1992.
Un año antes, en 1988 la Sociedad Estatal Expo’92 había planteado a los países y empresas participantes la posibilidad de construir pabellones permanentes, siempre que su utilización posterior se integrase en un conjunto Científico y Tecnológico.
En marzo de ese año esta sociedad edita el trabajo Un nuevo modelo de Exposición, donde se establecía como uno de los objetivos básicos de la organizadora la optimización de las redes de infraestructuras avanzadas como “un atractivo emplazamiento para centros de investigación y difusión científica y de empresas innovadoras de alta tecnología”. Se dejaron, pues, a un lado, los criterios de mera rentabilidad económica y se pensó en el futuro: actividades a englobar bajo el concepto de Parque Científico y Tecnológico.
La constitución de un medio de Innovación aportaría a Sevilla y al conjunto de Andalucía un apoyo considerable al desarrollo económico por la vía de la creación y difusión de tecnologías de la Innovación. La demanda, además, acompañó el éxito inicial del proyecto, ya que la sociedad gestora duplicó la oferta inmobiliaria prevista inicialmente y en un periodo, además, de incipiente crisis económica, a mitad de los años 90.
El PCT Cartuja nació con seis empresas instaladas y con otras 28 en fase de instalación, estando ya autorizadas para ello. Sus primeros gestores calcularon que, con el recinto a pleno rendimiento, el Parque podría generar un empleo directo de 3.000 trabajadores. Estas previsiones, treinta años después, se han superado ampliamente. Así, el PCT Cartuja está conformado en la actualidad por 557 empresas y entidades, que generan 29.159 puestos de trabajo directo y una actividad económica de 4.490 millones de euros, equivalentes al 9,77% del PIB de la provincia de Sevilla y al 2,36% del PIB de la comunidad andaluza.
En el PCT Cartuja confluyen varias áreas diferenciadas, que interactúan y se complementan, dando lugar a un ecosistema de innovación que constituye el verdadero valor añadido del recinto.
Este ecosistema de innovación tiene una característica esencial, que le hace único: el PCT Cartuja es un recinto urbano, conectado directamente con el centro de la ciudad y los principales nodos de transporte.
La dinamización del recinto se basa en la actividad desarrollada por la sociedad gestora (Parque Científico y Tecnológico Cartuja, S. A.), una empresa del sector público dependiente de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.
El PCT Cartuja es miembro de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) y de la International Association of Science Parks and Areas of Innovation (IASP), redes que facilitan a las entidades instaladas su interacción con otros recintos repartidos por todo el mundo.
Con 557 entidades instaladas, la actividad económica conjunta alcanzó a cierre de 2022 los 4.490 millones de euros, un 30,2% superior a la registrada el ejercicio anterior. El empleo en estas entidades se incrementó un 13,5%, para llegar a 29.159 trabajadores. Estas magnitudes ponen de manifiesto el creciente peso del conjunto del PCT Cartuja en las economías andaluza y sevillana, resultado de las sinergias entre la ciencia, la universidad y la empresa. La actividad económica generada en el PCT Cartuja equivale ya al 9,77% del Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia de Sevilla y al 2,36% del PIB andaluz.
Pero si algo caracteriza al PCT Cartuja es la intensidad en el gasto de innovación: la inversión en I+D+i en el PCT Cartuja alcanzó en 2022 un total de 225,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 43,73% con respecto a los datos de 2021. En total, el 5% de la actividad económica del Parque se corresponde con inversión en I+D+i. El promedio español, según datos del INE, fue del 1,44% del PIB en 2022.
Si la intensidad en el gasto de I+D+i ha sido relevante, no menos destacable ha sido el número de trabajadores dedicados, en exclusiva, a estas actividades, que se ha duplicado, pasando de 2.561 a 5.235 personas.
En 2022 se iniciaron en el Parque 753 nuevos proyectos de I+D+i, un 5% más que el año anterior. Es realmente significativo que el 68% de estos proyectos (514 en total) se han desarrollado en colaboración con otras entidades.
El pasado ejercicio las entidades del PCT Cartuja lograron 31 patentes (más del doble de las concedidas el ejercicio anterior, que sumaron 15 en total). El PCT Cartuja agrupa a 193 grupos de investigación.
APTENISA LAUNCH
Programa acelerador diseñado para ayudar en la fase inicial del proyecto de puesta en marcha y prepararlos para su lanzamiento al mercado.
42 startups serán acompañadas por los 9 parques participantes, cuyo personal formado podrá participar junto con el apoyo externo y la coordinación del parque tractor coordinador (La Salle Technova Barcelona).
Se trata de un completo programa inmersivo para impulsar la creación de empresas de base científico – tecnológica y Deep Tech, mediante el impulso al emprendimiento de alto impacto, generar empleo cualificado y crear empresas Deep tech y spin-offs altamente innovadoras que puedan alcanzar el éxito en el mercado.
Está basado en el método Lean Launchpad, desarrollado en las universidades de California y Standford, pioneras del emprendimiento científico – tecnológico, para ayudar paso a paso en el desarrollo de negocio: desde la idea inicial hasta la constitución de la empresa, la validación del modelo de negocio y el desarrollo del cliente a través de entrevistas con el mercado.
El programa proporciona todos los recursos y conocimientos necesarios para pasar de una puesta en marcha inicial a una empresa preparada para operar con altas proyecciones de escalabilidad, con asesoramiento a medida para cada proyecto en áreas clave para las startups: cómo hacer entrevistas a clientes, propiedad industrial e intelectual, aspectos legales y conceptos financieros básicos para crear una empresa.
Su duración es de 10 semanas, con más de 20 sesiones divididas en conferencias y seis talleres, llevado a cabo en formato online, entre los meses de octubre de 2025 y febrero de 2026. Un mínimo de 160h en total, además de sesiones individuales de mentoría y asesoramiento personalizado.
El programa contará con una amplia red de mentores con experiencia emprendedora en todos los sectores a disposición de los emprendedores con perfiles adaptados a los proyectos participantes.
El programa finaliza con un pitch de los participantes ante Business Angels, inversores seed y facilitadores. En este, los equipos validados podrán presentar sus proyectos con un DEMODAY final en el evento Transfiere, Foro Europeo para la Ciencia, Tecnología e Innovación, que tiene lugar en marzo de 2026. Se trata de una gran oportunidad para obtener feedback en un entorno multiplicador para cerrar el programa y abrir una nueva etapa prometedora para los proyectos.
APTENISA INVESTMENT READINESS
Formación especial para preparar a una selección de 30 startups, las más preparadas para ser invertidas, para que sean capaces de presentarse ante inversores en foros de inversión o demodays. Estas startups podrán provenir de APTenisa Launch, ediciones anteriores de APTenisa, parques científicos y tecnológicos colaboradores o de programas impulsados por ENISA.
A través de una combinación de formación práctica y acompañamiento personalizado por parte de expertos, las startups participantes mejorarán su pitch, su estrategia y su preparación para participar en eventos clave del ecosistema inversor.
El programa se estructurará en cuatro módulos e incluirá tanto sesiones grupales como clínicas individuales para abordar necesidades específicas de cada proyecto.